Los 3 mosqueteros reseña completa

Hace poco que he terminado la relectura de este magnífico libro y, como todas las otras veces que lo he leído, he disfrutado muchísimo. Con este libro me pasa algo que no me sucede con otros y es que, cada vez que lo releo, encuentro cosas nuevas y detalles que se me habían pasado por alto o que me habían interesado menos en otras lecturas y en la última parece que saltan de la novela para decirme que están ahí.

En esta ocasión, una de las cosas que más me ha llamado la atención es el prefacio de la historia, donde Dumas nos insiste en que lo que vamos a encontrar en el libro es real, un hecho histórico y no un relato inventado por él. Es como si quisiera minimizar la tarea del escritor, que así se convierte en nada más que un compilador, pero, haciendo eso, lo que nos está diciendo es que lo importante es que el lector crea que la historia que tiene delante es algo real, que es un trozo de la historia de Francia de lo que está disfrutando.

También, a nivel de autor, me ha parecido curioso que Dumas se pase gran parte de la novela comentando que las cosas en la época en la que transcurre la historia eran diferentes de la época en la que se escribe el libro, como si así quisiera justificar actitudes en los personajes que no debían ser bien vistas en la época de Dumas. Por ejemplo comenta más de una vez que era normal que las mujeres mantuvieran a sus amantes. No intenta, por lo tanto, escribir la novela de acuerdo a las costumbres de su época, sino que intenta representar la época en la que transcurre la acción, pero al mismo tiempo parece que quiere que sus personajes no sean mal vistos por el público.

Y un último detalle que me ha llamado la atención en esta relectura es la edad de los personajes. Los veo muy jóvenes ahora, en mi cabeza los imaginaba más mayores.

La trama del libro aparece dividida en dos partes claramente diferenciadas. En la primera parte nos narra la llegada de D’Artagnan a París, su ingreso en los mosqueteros y la aventura de los herretes de diamantes. La segunda parte nos narra el asedio de la Rochele. En la primera parte se nos cuenta la situación de París en esa época, las intrigas políticas y la sociedad en la que viven los personajes. Los protagonistas en esta parte se mueven más, como si no tuvieran obligaciones, en la segunda parte los vemos más integrados en el ejército, tienen menos libertad de movimiento, pero la buscan, especialmente destacable de esta segunda parte es el capítulo del Bastión de Saint Germain, donde van buscando esa intimidad que les impide el ejército.

A pesar de esta división en dos partes, la trama está montada de forma que el autor nos va dando pequeños datos al principio de cosas que van a tener importancia mucho después. Sólo se mencionan de pasada, pero sabemos que de ahí va a salir algo que será importante. La presencia de Milady, por ejemplo, durante toda la primera parte es algo huidizo. Está ahí, pero no sabemos apenas nada de ella y durante la segunda parte cobrará gran protagonismo. Otro momento importante es el encuentro con los ingleses, donde se juegan los caballos y los ingleses no llegan ni a salir, pero posteriormente descubriremos que era Lord de Winter y que a raíz de eso hace amistad con D’Artagnan. Es un libro de aventuras, que también está lleno de momentos de humor. Dumas no presenta a los personajes como héroes perfectos, sino que están llenos de defectos y no tiene reparos en presentarlos en situaciones ridículas o metiendo la pata.

D’Artagnan es el protagonista de la novela, un joven gascón que va a París a hacer fortuna, es impulsivo e ingenioso, no le importa engañar o mentir para conseguir sus objetivos, disfruta con las intrigas de la corte y se mueve en ellas como pez en el agua. Es valiente y leal con sus amigos y quiere medrar en la corte ascendiendo como mosquetero.

De sus tres compañeros, Athos en es más llamativo, un personaje con un halo trágico, su sentido del honor no le quita que sea también un hombre práctico. Es el único que no tiene ambiciones, quizás porque ya lo tuvo todo y renunció a ello. Es un personaje melancólico con más sombras que luces, a veces se nos presenta derrotado, incapaz de sobreponerse a sus problemas, dejándose arrastrar por sus amigos más que por querer hacer las cosas él mismo. Aramis es un personaje ambicioso, que duda entre la carrera de armas y la carrera religiosa. Hay que entender que en la época entrar en el clero no solo era cuestión de fe, también era una forma de ascender en política pues la iglesia tenía mucho poder. Hay que entender a Aramis en este sentido, es quizás el personaje más ambicioso de los cuatro. Porthos es presumido y sus deseos son más modestos, casarse con una viuda rica que lo mantenga y le permita vivir y vestir bien.

Los personajes aparecen en ocasiones exagerados, D’Artagnan se enamora de Constance nada más verla, hay peleas que están narradas desde un punto de vista humorístico. Los personajes engañan, se emborrachan, se equivocan, su moralidad es muy cuestionable y están muy alejados del prototipo de héroe, pero también son muy leales, se ayudan y se protegen aun cuando corran grave peligro y se estén equivocando. Esta es una novela que habla de la amistad, de la lealtad entre amigos más que en las ideas o las obligaciones y eso es lo importante, ver cóm

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